insomnia

Guía de las pesadillas

Las pesadillas son una consecuencia de la activación del sueño REM, con reacción de temor y miedo asociada a sueños con ansiedad intensa. Cualquier tipo de estrés y más todavía, si el paciente ha presentado una experiencia traumática, aumenta notablemente la intensidad y frecuencia de las pesadillas. Las pesadillas, suelen presentarse a partir de los tres o cuatro años de edad. Se diferencia del terror nocturno en que este aparece en las primeras tres horas de sueño, durante la crisis que provoca en el niño, éste permanece dormido y al día siguiente no recuerda nada de lo ocurrido. Por su parte, las pesadillas, suelen darse en el último tercio de la noche, el niño se despierta y es consciente de lo desagradable que ha sido su sueño y por la mañana recuerda perfectamente lo sucedido.

 

El nivel de compromiso que las pesadillas tendrán para el niño y el tiempo de aparición de las mismas, dependerá de cómo se afronte desde la familia y el grado de trastorno que provoquen.

ALGUNAS IDEAS ÚTILES

  • Las pesadillas están asociadas a ansiedad y estrés, por tanto hemos de conseguir disminuir los niveles de ansiedad en la niña. Para ello podemos recurrir a distintas herramientas:
  1. Por unos días (15), puede tomar por la noche algún tipo de infusión o ampolla que resulte relajante y favorecedora de estados de somnolencia, (Tila, Dinamogén…)
  2. Durante las horas de la tarde, es conveniente que la niña realice las actividades de su rutina diaria, en la medida de lo posible en su habitación (juegos, deberes..) con el objetivo de favorecer el que ese entorno esté asociado a actividades diarias placenteras.
  3. Dentro de este mismo objetivo, una actividad implicadora podría ser el invitarla a redecorar o acomodar la habitación de manera que tenga la posibilidad de adecuarla a su gusto.
  4. Utilizar algún objeto que pueda tener efecto placebo o tranquilizador, un peluche, un juguete ,un adorno, una mascota. El objetivo es que la niña se fíe de dicho objeto o animal como aquel que cuidará su sueño y nada pasará mientras ella duerme.
  5. Seleccionar muy bien el tipo de actividades que la niña realizará la hora antes de irse a la cama. Procurar que sean situaciones que no le resulten estresantes o ansiógenas (seleccionar los dibujos de la tele de acuerdo a su contenido). Tener cuidado de comentarios, conversaciones entre adultos que la niña escuche y puedan ser interpretadas por ella como amenazantes.
  6. La niña ha expresado que sus pesadillas son recurrentes y versan sobre la pérdida de la madre en un rapto. Puede resultar efectivo, durante las horas del día, hablar con ella al respecto, que comente sus miedos y luego brindarle seguridad. Podemos hacer uso de la imagen de “super heroes” que los niños suelen tener de sus padres. Favorecer la idea de que mamá está allí para proteger y no se va a ir con nadie mientras ella duerme.
  7. Es positivo, incluir en la rutina previa a dormir y una vez en la cama, algunos ejercicios o técnicas de relajación; deben hacerse diariamente y explicarle a la niña que son precisamente para que tenga sueños bonitos y para estar relajadita.

 

QUE HACER SI AÚN ASÍ SE DESPIERTA

Lo más probable es que las primeras noches aún se despierte o alguna noche aislada, luego de un período de remisión, vuelva a despertarse.

  1. Hay que explicarle a la niña todo lo que se piensa hacer para que duerma bien. Brindarle mucha seguridad en cuanto a vuestra presencia cerca de ella aún cuando esté dormida y la tranquilidad de que siempre vais a estar allí. Esto, en una conversación distendida en cualquier momento que parezca adecuado, del día.
  2. Bajo ningún concepto y esto lo debe tener la niña claro, al despertarse le permitiremos cambiarse a la cama de los padres.
  3. Ante el llamado, ha de acudirse, explicarle que ha sido un sueño que ha pasado ya, darle un abrazo un beso y volver a acostarla, evitar el acostarse con ella. Siéntese a su lado y sólo por unos minutos. Recuérdele algún ejercicio que la relaje.
  4. Si vuelve a llamarles una vez que se le ha dejado sola, habrá que evitar acudir – siempre que previamente esto quede acordado con la niña – lo más probable es que llore, si no es un llanto que pueda distinguirse como ansioso o de terror, dejadle llorar y esperad a que se tranquilice. Si decidís dejarla llorar, nunca ir a por ella en mitad del llanto, eso le reafirmaría en la eficacia de su llanto.
  5. Establecer un sistema de premios y recompensas, primero con pocas noches (2-3) y aumentando poco a poco.

Las pesadillas son un trastorno del sueño propio de la infancia cuya aparición y remisión suele ser espontánea dependiendo de la actitud familiar y las condiciones del entorno del niño

María Estrella Fernández
Col: M-17134